Pueblos del Quijote

Urda

PATRIMONIO

ERMITA DE LA CONCEPCIÓN
Templo de planta rectangular, sin presbiterio y con cubierta plana. Presenta dos únicos huecos: el de acceso y una pequeña ventana rectangular, ambas en el costado sur. Indeterminado XVIII Calle de la Concepción

ERMITA DE SANTO CRISTO
Templo de planta longitudinal, compuesta por nave de cuatro tramos apilastrados, presbiterio, testero de ábside plano y camarín. Barroco XVIII Calle Barrio Nuevo

Historia

El territorio estuvo habitado por los carpetanos, evitando la romanización de Urda y la posterior entrada de los árabes.  En época romana la Fuente Aceda o del Mozo, situada en los Yébenes, suministró agua a Consuegra a través de un acueducto de 24 km, que pasaba por Urda. También se ha comprobado que en el lugar donde estuvo el Sacro y Militar Convento de Santa María del Monte, aprox. A 7 kms, en la finca conocida como El Convento, en esta época existió una mansión romana, según se desprende de algunos restos hallados: inscripciones, relieves y columnas.

También hay restos de asentamientos visigodos. Lo que hoy es Ermita y Santuario del Santo Cristo de la Vera Cruz (Siglo XVIII) fue levantado sobre restos de un templo visigodo. Así lo demuestra una hilada de piedras con dibujos representativos colocada en la fachada delantera del actual edificio.

No se han encontrado restos árabes, pero ya estaba habitado durante la Reconquista, pues cuentan que con Alfonso VI, el libertador de Toledo, los urdeños formaron un cuerpo de ballesteros y peones de los que el mismo rey se sentía orgulloso. En 1081 recibieron el mismo Fuero Real de Toledo y título de lealtad. Alfonso VI fue, pues, quien reconquistó estos territorios, terminando así con la larga ocupación árabe. Alfonso VIII será quien consolide para siempre estos terrenos al derrotar a los almohades en 1212 en la batalla de las Navas de Tolosa y aquí fue donde las gentes de Urda se volvieron a cubrir de gloria, si hemos de hacer caso de las palabras del arzobispo de Toledo Don Rodrigo Ximenez: “E fueron los montañeses tan valerosos que las gentes de Urda trajeron las cabezas de cuatro sarracenos, por lo que, a la cruz de las Navas, agrego a sus armas cuatro medias lunas abatidas de azur”.

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